A partir de ahora, no volverás a ver las burbujas y la espuma de la misma manera

Aparte del color, hay dos cosas de las que cualquier aficionado a la cerveza no puede apartar los ojos cuando tiene una caña delante: la bendita espuma y esas diminutas burbujas que se desplazan hacia arriba en el interior del vaso. Pues bien: estos dos elementos, según cómo se comporten, podrían estar indicándonos que el vaso está sucio.

Como muestra un vídeo de la compañía cervecera estadounidense Miller Coors —destinado a los profesionales del sector—, si las burbujas, en su ascenso, tienden a pegarse a las paredes del vaso, estamos ante un recipiente que no ha sido bien lavado. Puede contener restos de jabón, lo que en el mejor de los casos irá en detrimento del sabor de la cerveza.

La explicación es sencilla: la suciedad forma pequeñas asperezas en la superficie interna del vaso que propician que las burbujas tengan un lugar donde agarrarse en su ascenso. Esos baches imperceptibles contribuyen a su vez a la formación de nuevas burbujas, que seguirán el mismo proceso. Ese mismo mecanismo provocará que la espuma desaparezca más rápidamente.

El vídeo también explica cómo puede uno asegurarse de que el vaso está limpio cuando bebe cerveza en casa. Basta con sumergirlo (vacío) en agua. Si, al sacarlo, esta recubre el interior de manera uniforme, eres Don Limpio. Si se forman gotas de agua en el interior, plantéate coger otro vaso.

Fuente: ICON – Elpais.com

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